Una de las mayores bazas que puede tener una empresa es que los empleados compartan su conocimiento. Es importante fomentar en la empresa la cultura de compartir el esfuerzo, y por eso es importante crear una biblioteca de prompts corporativa a nivel de departamento o de grupo de trabajo.
Para muchas empresas organizar el know-how de la IA sigue siendo un reto. Todos estamos aprendiendo a dar nuestros primeros pasos en este mundo.
La inteligencia artificial generativa está transformando la forma en que las empresas redactan documentos, analizan información, preparan propuestas comerciales y resuelven tareas cotidianas.
En el momento en el que encontramos un prompt que funciona bien para cualquiera de estas tareas, es importante estandarizarlo y que todos los trabajadores que se dediquen a la misma tarea tengan acceso al mismo prompt. Esto tiene muchas ventajas, pero sobre todo hay que saber compartir el trabajo para obtener resultados homogéneos dentro de un grupo de trabajo.
Esta es la clave de un problema que hay que detectar: el conocimiento que los empleados adquieren al trabajar con IA no siempre se comparte con el resto de la organización.
Por ejemplo, un empleado descubre cómo obtener mejores informes con ChatGPT, otro genera mejores creatividades con Copilot, otro encuentra una forma eficaz de analizar competidores con Perplexity, otra compañera aprende a automatizar la preparación de documentos con Claude. Todos mejoran su productividad, pero a nivel individual. Sus descubrimientos quedan dispersos entre conversaciones privadas, notas personales y documentos difíciles de localizar.
La solución a este problema es crear una biblioteca de prompts corporativa: un espacio compartido donde los equipos puedan documentar, compartir, encontrar y mejorar cooperativamente los prompts que utilizan para trabajar con IA.
Una biblioteca de prompts corporativa sirve para conservar el conocimiento, establecer buenas prácticas y facilitar que toda la organización se beneficie de los avances de cada empleado.
El coste invisible de no compartir recursos como prompts de IA
Los últimos estudios, como este de Workera, indican que incluso en grandes empresas, cada empleado desarrolla progresiva e individualmente sus propios métodos de trabajo.
De forma autónoma un trabajador dedica parte de su tiempo a experimentar con instrucciones, probar herramientas, mejorar su técnica de prompts y descubrir técnicas para mejorar en sus tareas.
Hablamos de silos de innovación cuando las mejoras se surgen de forma aislada y no se comparten con el resto de la organización.
Este aprendizaje individual es valioso, pero no queremos que cada trabajador tenga que reinventar la rueda una y otra vez de forma independiente.
Para que el flujo de trabajo avance de forma eficaz y rápida, necesitamos implantar un mecanismo para compartir este know-how: una biblioteca de prompts corporativa.
La falta de un protocolo para compartir este know-how genera incluso costes ocultos.
1. Repetición innecesaria del trabajo
Un caso evidente es aquel en el que cinco compañeros del mismo departamento necesitan preparar informes de competencia, pero cada uno usa una herramienta y un prompt distinto.
Aunque todos consigan un resultado aceptable, si uno de ellos ya ha encontrado un prompt eficaz, compartirla va a ahorrar tiempo a los demás.
En el caso de que no se comparta, la empresa va a pagar varias veces el tiempo de investigación. Cada una de las veces que cada empleado individualmente descubre cómo hacerlo.
Una biblioteca de prompts permite acelerar el proceso: se puede reutilizar ese conocimiento y dedicar más tiempo a producir e incluso mejorar las soluciones existentes.
2. Resultados inconsistentes
Con una misma herramienta de IA dos empleados pueden llevar a cabo la misma tarea, pero obtener resultados muy diferentes.
Uno de los dos proporciona contexto suficiente, establece criterios de calidad, propone ejemplos, especifica el formato de salida y luego va mejorando cada respuesta que produce la IA hasta obtener una buena versión.
El otro trabajador escribe un prompt con una petición genérica y acepta la primera respuesta.
Las diferencias van a ser enormes. Seguramente haya inconsistencia entre ambos informes, las comunicaciones internas o externas, o los documentos que se entreguen a clientes.
Compartir prompts permite homogeneizar el trabajo, establecer una base común y un resultado uniforme.
3. Pérdida de conocimiento cuando cambia el equipo
Tradicionalmente, cuando un empleado cambia de puesto o abandona la empresa, se lleva parte del conocimiento práctico consigo.
Ahora, a la información tradicional, hay que sumarle que también se pierde el aprendizaje sobre qué prompts funcionan, qué errores aparecen y cómo extraer el mejor resultado de una herramienta.
Si creamos una biblioteca de prompts corporativa, toda esa información queda documentada y tanto nos permite reducir la dependencia de personas concretas como incorporar nuevos miembros al equipo.
4. Menor capacidad para aprender colectivamente
El verdadero potencial de compartir prompts mediante una biblioteca de prompts corporativa es mejorar los prompts de los demás compañeros.
Un empleado puede descubrir una solución inicial, otro encontrar una limitación y añadir una mejora, y un tercero añadir una instrucción que mejora el resultado.
El trabajo se convierte en un aprendizaje continuo.
Cuatro ojos ven más que dos: El objetivo final es que puedan aprovechar el conocimiento existente y contribuir a mejorarlo, de forma iterativa.
Constantemente unos mejoran el trabajo de otros.
¿Qué es exactamente una biblioteca de prompts corporativa?
Una biblioteca de prompts corporativa es un repositorio organizado de prompts para herramientas de inteligencia artificial.
Se puede almacenar el prompt acompañado de la información necesaria para utilizarlo, evaluarlo y mantenerlo, como indicar el contexto donde se puede utilizar (como un GPT o en la configuración de un agente).
Inicialmente un documento compartido con decenas de instrucciones puede ser un punto de partida, pero en seguida necesitaremos algo mejor, por su dificultad para navegarlo en cuanto empecemos a tener mucha información.
Para que sea útil, una biblioteca de prompts corporativa debe cumplir:
- Localización: encontrar rápidamente el prompt adecuado para una tarea.
- Reutilización: comprender qué información necesita y qué partes deben personalizarse.
- Validación: documentar sus limitaciones, errores y los criterios con los que se ha evaluado.
- Mantenimiento: identificar quién lo revisa y qué versión debe utilizarse.
¿Qué departamentos pueden beneficiarse de una biblioteca de prompts corporativa?
Todos los departamentos que hacen uso de IA se pueden beneficiar de una biblioteca de prompts corporativa:
- Recursos Humanos: Preparar entrevistas estructuradas, redactar ofertas y elaborar materiales de incorporación.
- Ventas: Investigar cuentas, preparar propuestas comerciales y adaptar mensajes a distintos perfiles de cliente.
- Marketing: Crear borradores de campañas, adaptar contenidos al tono de marca y estructurar análisis de mercado.
- Finanzas: Resumir informes, clasificar información financiera y preparar borradores de análisis.
- Operaciones: Documentar procedimientos, analizar incidencias y elaborar listas de comprobación.
- Dirección: Sintetizar documentación, comparar escenarios y preparar reuniones de seguimiento.
Como todas las tareas que se desarrollan con IA, el resultado de cada tarea requiere supervisión proporcional al riesgo de cada tarea.
Por ejemplo, un error en una publicación de marketing no tiene las mismas consecuencias que un error en un análisis financiero utilizado para tomar decisiones o un proceso de selección de personal.
Dentro de la biblioteca los trabajadores deben indicar, por ejemplo, cuánta revisión se le debe dedicar, o cuándo un resultado es solo un borrador o cuándo se necesita una revisión especializada.
Cuatro soluciones para crear una biblioteca de prompts corporativa en equipo de forma segura
No todas las empresas necesitan la misma infraestructura, habrá empresas con equipos pequeños y habrá empresas con equipos grandes.
La elección de la forma de compartir prompts depende del tamaño del equipo, las herramientas disponibles, la sensibilidad de la información y la complejidad de las tareas.
Existen cuatro enfoques principales que pueden utilizarse por separado o combinarse, cada organización tendrá que elegir el que mejor se adapte a tu organización, a tu equipo o a tu forma de trabajo.
1. Asistentes internos centralizados: GPTs o Gems personalizados y Claude Projects
En algunos casos, las propias herramientas de IA permiten crear asistentes o espacios de trabajo con instrucciones persistentes, archivos de referencia y configuraciones específicas:
- ChatGPT tiene los GPT personalizados, que permiten configurar asistentes para determinadas tareas.
- Claude ofrece Claude Projects, que permite organizar conversaciones con instrucciones y contexto propios del proyecto.
- Google Gemini tiene Gems, que permiten configurar expertos personalizados para tareas recurrentes, con instrucciones detalladas y archivos de referencia.
- Perplexity ofrece Spaces, que permiten centralizar investigaciones con instrucciones personalizadas, archivos, enlaces y fuentes web.
Estas soluciones no permiten almacenar los prompts, sino que normalmente se usan para generar documentos mediante IA o desarrollar tareas de forma autónoma.
Por ejemplo, una empresa podría desarrollar un asistente para preparar primeros borradores de propuestas comerciales siguiendo su estructura habitual, su tono de comunicación y sus criterios internos. En este caso, en lugar de proporcionar las instrucciones completas cada vez, los empleados interactúan con un recurso ya configurado que solo tienen que saber utilizar.
Ventajas:
- Permitan reutilizar instrucciones extensas sin tener que copiarlas y pegarlas constantemente.
- Permiten reutilizar instrucciones de los prompts de forma sencilla y transparente.
- Pueden incorporar documentos de referencia, que luego permitirán generar nuevos documentos similares, con nueva información.
- Permite el acceso a instrucciones complejas por parte de empleados no especializados.
Limitaciones:
- Generalmente, solo los planes de pago de las herramientas permiten crear estos espacios.
- Las posibilidades de compartir, administrar permisos y controlar el acceso dependen del producto, el plan y la configuración.
- Las instrucciones y los documentos de referencia requieren mantenimiento, por ejemplo, cambios legales o en la política interna de la empresa, requerirá actualizar los documentos de referencia.
- El asistente puede alucinar y generar respuestas incorrectas, aunque esté bien configurado.
- Los usuarios necesitan conocer qué información pueden introducir y cómo deben verificar los resultados.
Un asistente compartido tampoco garantiza por sí solo el cumplimiento del RGPD ni evita las filtraciones de información.
Es necesario evaluar los controles de acceso, las condiciones del servicio, las políticas de tratamiento de datos y las medidas de seguridad aplicables.
2. Una wiki corporativa colaborativa con historial de cambios y espacios personales
Otra alternativa consiste en crear una wiki corporativa en la que cada empleado pueda guardar, clasificar y mejorar sus prompts, a la vez que el conocimiento queda compartido con el resto de la organización.
A diferencia de un repositorio documental convencional, una wiki permite editar y ampliar la información de forma continua, y documentar tanto el prompt como la forma de usarlo y enlaces a otros prompts relacionados, además de la posibilidad de asignar categorías y tags que ayuden a organizarlos.
Cada uno de los empleados tiene su propio usuario que pueden usar para añadir nuevas instrucciones, corregir ejemplos, documentar errores y explicar qué modificaciones han mejorado los resultados.
Otra ventaja es que nos permite mantener un historial de cambios: quién ha modificado cada página, qué contenido ha añadido o eliminado y cuándo se ha realizado la modificación.
Esto nos permitirá poder ver qué cambios hemos hecho en las instrucciones de un prompt o volver a una versión anterior si algo no funciona.
Por ejemplo, un empleado del departamento de ventas desarrolla un prompt para preparar propuestas comerciales. Tras probar varias versiones, descubre que añadir criterios de cualificación del cliente mejora los resultados. Puede trasladar la versión mejorada a la wiki compartida para que otros compañeros la puedan utilizar.
Cuando otro compañero introduce una modificación, el historial permite identificar quién la realizó y navegar las versiones anteriores. La empresa conserva así no solo las instrucciones finales, sino también la evolución del conocimiento que ha permitido mejorarlas.
Ventajas:
- Facilita la participación de todos los empleados en la construcción del conocimiento corporativo.
- Conserva la trazabilidad de las modificaciones y permite consultar versiones anteriores.
- Combina la experimentación individual con la reutilización colectiva de los aprendizajes.
- Reduce la dependencia de personas concretas, ya que las instrucciones y su evolución quedan documentadas.
- Permite establecer distintos niveles de acceso y separar los borradores personales de los recursos compartidos.
Limitaciones:
- Requiere definir permisos, normas de publicación y criterios para distinguir los borradores de los recursos validados.
- El historial de cambios permite conocer quién modificó el contenido, pero no garantiza que la modificación sea correcta.
- Una wiki puede acumular información duplicada, obsoleta o contradictoria si nadie se encarga de su mantenimiento.
- Los espacios personales deben configurarse para evitar accesos no autorizados, sin asumir que la privacidad está garantizada por el simple hecho de disponer de páginas individuales.
- Es necesario comprobar que la plataforma conserva el historial de versiones, identifica a los autores y permite recuperar cambios con el nivel de detalle que necesita la organización.
3. Repositorios documentales estructurados: Notion, SharePoint y Confluence
La tercera opción consiste en crear una biblioteca consultable dentro de las herramientas que la empresa ya utiliza.
La forma de compartir los prompts puede ser una base de datos en Notion, un espacio de SharePoint o una sección de Confluence.
Alternativamente y de forma mucho más limitada, también se puede empezar con una hoja de cálculo bien estructurada, aunque es posible que crezca y se convierta en un documento difícil de consultar.
Aunque la plataforma es importante, en cuanto a la organización del contenido, lo realmente importante es que se empiece a compartir el esfuerzo lo antes posible.
Cada prompt debería disponer de una ficha con información suficiente para entender su propósito y las notas necesarias para utilizarlo correctamente.
Por ejemplo, un prompt para analizar informes mensuales podría incluir:
- Nombre: análisis ejecutivo de resultados mensuales.
- Departamento: finanzas y dirección.
- Objetivo: identificar variaciones relevantes y resumir los principales indicadores.
- Herramienta recomendada: la herramienta de IA autorizada por la empresa con la que se usa este prompt.
- Datos de entrada: informe mensual y periodo de comparación.
- Prompt: el texto del prompt completo con todas las instrucciones, indicando los campos que debe completar el usuario.
- Resultado esperado: ejemplo de resultado obtenido.
- Validación: una descripción de los criterios de validación como por ejemplo «comprobar las cifras y contrastar las conclusiones con el informe original«.
La información que se almacena puede ser esta, modificando lo que se considere, o añadiendo nuevos campos.
Lo más importante es que cada uno debe corresponder a cómo busca la información el equipo, de forma que resulte útil.
Si los empleados no encuentran los prompts que necesitan con facilidad, la biblioteca perderá utilidad, aunque contenga buenos prompts.
4. Flujos de iteración continua integrados: Slack o Microsoft Teams
Otra nueva alternativa para compartir los prompts consiste en facilitar que los empleados compartan sus descubrimientos dentro de las herramientas de comunicación habituales.
Se pueden crear canales específicos dentro de herramientas como Slack o Teams, con chats dedicados a compartir ejemplos de uso y comentar los resultados obtenidos.
Una ventaja es que esta aproximación reduce la fricción: el empleado no necesita abandonar su flujo de trabajo habitual para comunicar una mejora.
Sin embargo, compartir un descubrimiento en un chat no es lo mismo que convertirlo en un recurso corporativo: una conversación útil puede quedar enterrada entre cientos de mensajes.
Por eso conviene establecer un flujo sencillo:
- Un empleado comparte un prompt que ha utilizado para resolver una tarea.
- Explica el problema que resuelve y muestra un ejemplo de resultado.
- Otros compañeros lo prueban y comunican sus observaciones.
- Una persona responsable revisa las mejoras y comprueba los riesgos.
- La versión aprobada se incorpora al repositorio oficial (cualquiera de los 3 puntos anteriores)
La conversación original queda como referencia, pero la biblioteca donde se ha añadido el nuevo prompt pasa a ser la fuente de la versión vigente.
¿Qué solución de biblioteca de prompts corporativa debería elegir tu empresa?
Para un equipo pequeño, un repositorio compartido puede ser suficiente.
Si existe una cultura de colaboración activa, los canales internos pueden servir como punto de entrada para descubrir y mejorar nuevos recursos.
También se puede alcanzar una solución más práctica en dos niveles: un canal para compartir descubrimientos y una biblioteca oficial donde se publican los prompts revisados.
No existe una única mejor solución universal, cada empresa y cada grupo de trabajo deben adaptar su forma de trabajar a una nueva mecánica. Debe resultar útil y ágil, enfocarse como una tarea que va a mejorar el trabajo, no como otra obligación más.
Ejemplo práctico: de un descubrimiento individual a un recurso corporativo
Imaginemos que una empresa B2B quiere mejorar sus análisis de competencia.
Una persona del equipo comercial descubre que puede obtener mejores resultados con una herramienta de IA si delimita la zona geográfica, define los criterios de comparación y exige referencias verificables.
En lugar de guardar el prompt para sí mismo, lo comparte con el equipo.
- Fase 1. Descubrimiento. El comercial documenta la instrucción que ha utilizado y explica brevemente para qué sirve.
- Fase 2. Documentación. Documenta el prompt, indicando los datos que otros usuarios deben completar: sector, zona geográfica, competidores y criterios de comparación.
- Fase 3. Pruebas. Otra persona utiliza el prompt pero para un sector diferente y detecta que la herramienta incluye empresas que no compiten realmente con el cliente objetivo.
- Fase 4. Mejora. Otra persona introduce modificaciones en las instrucciones del prompt inicial.
- Fase 5. Uso. Otros compañeros tienen ese prompt y pueden seguir modificándolo o simplemente usándolo.
El resultado no es solo un prompt mejorado, sino un procedimiento compartido que permite a otros empleados ahorrar tiempo, comenzando desde una base más sólida.
Cómo mantener viva la biblioteca de prompts y mejorarla con el equipo
Crear el repositorio es un gran primer paso, pero es solo el primer paso.
Para que todo funcione de forma fluida la biblioteca de prompts corporativa va a necesitar un mantenimiento.
Sin mantenimiento, una biblioteca puede llenarse de instrucciones duplicadas, recursos obsoletos y versiones que ya no ofrecen los resultados esperados.
La gestión no debe ocupar mucho tiempo, debe ser sencilla y hacerse de forma iterativa y constante.
Asignar responsables
Dentro de un departamento o un grupo de trabajo debería haber una persona asignada a proponer, revisar, aprobar y retirar recursos.
En una empresa pequeña, este papel lo puede hacer una persona que sea coordinadora o una persona interesada en la IA.
En organizaciones mayores, pueden integrarse en las funciones de gobierno del dato, con el tiempo es muy probable que alguien acabe teniendo ese papel en la empresa.
Establecer un ciclo de revisión
La IA está en constante cambio. Los modelos, las herramientas y sus funcionalidades cambian constantemente.
Un prompt que funcionaba correctamente puede necesitar ajustes después de una actualización.
Cada recurso debería tener una fecha de revisión y un responsable.
No todos los recursos requieren la misma periodicidad:
- Habrá prompts que se usan constantemente y estarán actualizados
- Otros prompts pueden servir para una tarea muy concreta, y usarse poco, y no tener revisiones constantes.
Es por esto por lo que conviene establecer algún tipo de control, no hace falta en muchos casos que sea constante, pero debe existir.
Reconocer las aportaciones
El sistema de establecer una librería de prompts corporativa funciona y la participación aumenta cuando los empleados ven que sus descubrimientos se utilizan y que las mejoras reciben reconocimiento.
Puede establecerse un mecanismo sencillo para destacar las aportaciones más útiles, por ejemplo, una vez al mes, o un sistema de likes, compartir en una newsletter interna casos de éxito o permitir que los usuarios propongan nuevas versiones.
La clave es reconocer el valor generado, no premiar la cantidad de prompts publicados.
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